por Bioconservacion Septiembre 29th, 2017 0 comentarios

 

La Fédération des coopératives du nouveau-Québec (FCNQ) está compuesta por otras catorce pequeñas cooperativas del norte de Québec, Canadá, que son administradas por personal nativo.

Desde la oficina central situada en Baie d'Urfe (cerca de Montreal), son responsables en gran parte de abastecer a 14 comunidades remotas del Québec (Nunavik) de cualquier cosa, desde una lata de guisantes hasta el último vehículo todoterreno, pasando por la consola de videojuegos más popular.  Gracias a la FCNQ, los pueblos más lejanos de Québec, con nombres como Puvirnituk, Ivujivik, Salluit o Akilivik, tienen acceso a artículos que para la mayoría de nosotros son accesibles en múltiples establecimientos. Entre ellos, las frutas y hortalizas frescas, que son una parte importante y sensible de la oferta.

La FCNQ, en sus instalaciones de Baie d'Urfe, embala y prepara todos los productos para el transporte. Después lleva la mercancía en camión, en un viaje de 17 horas hasta el remoto aeropuerto de Radisson, Québec; desde allí, los aviones de Air Inuit se ocupan de la parte final (pero más impredecible) del viaje.

 

«Sabemos cuándo salen los productos frescos, pero, debido a lo impredecible del clima, no sabemos cuánto tiempo será necesario para su entrega», afirma Paul Murdoch, subdirector de la FCNQ, responsable del envío y la distribución. «Si el tiempo es bueno, desde nuestra sede en Baie d'Urfe, el envío puede tardar hasta dos días en llegar a su destino, pero debido a la climatología, pueden producirse retrasos».

Una vez que Air Inuit tiene permiso para despegar, la mercancía se carga en los aviones.  A veces la meteorología cambia y no permite que el avión salga, así que se tienen que descargar los productos y devolverlos al almacén refrigerado.  En ocasiones, el mal tiempo puede retrasar la entrega durante varios días.

Este tipo de incidentes no suponen ningún problema en el caso de la ropa, pero no se puede afirmar lo mismo cuando se trata de productos perecederos. El estrés que estos productos sufren debido a la carga y descarga, sin mencionar los cambios en la temperatura , estimula la emisión de etileno, aceleranod la maduración, lo que provoca que en muchas ocasiones se  estropeen antes de llegar a los hogares de los consumidores.

  

 Con el fin de reducir las pérdidas y mantener estos productos en perfectas condiciones, se comenzó a implementar el uso de los sachet BiOn®, que ayudan a mantener la calidad del producto a lo largo del largo y accidentado viaje. Gracias a ello, se observó una mejora inmediata de la calidad, por lo que la respuesta de los comercios de las cooperativas locales fue muy positiva.

En cada caja, que puede pesar hasta 20 quilos, se coloca un sachet BiOn® de 5 gramos. A veces, las cajas transportan una única variedad de producto, pero a menudo se mezclan diferentes tipos de frutas y verduras. En este caso, la eliminación de etileno y volátiles del aire circundante es crucial para evitar la contaminación cruzada entre productos que son altos emisores de etileno, transportados junto a otros productos más sensibles.

En Bioconservacion, estamos orgullosos de contribuir a que las remotas comunidades del norte de Québec reciban sus frutas y hortalizas frescas en perfecto estado de conservación.