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Adicionalmente a las frutas y verduras, a las que alargamos su vida útil absorbiendo el etileno, la variedad de alimentos presentes en estas cámaras es mucho mayor de hoteles y restaurantes.
De la misma manera que aumenta la diversidad de alimentos, también lo hace el número de compuestos volátiles que estos desprenden.
Las proteínas de las carnes se rompen produciendo aminoácidos y estos a su vez se descomponen produciendo gases de fuerte olor, como el sulfhídrico y los mercaptanes.
El pescado también produce fuertes olores debidos a la trimetilamina.
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