La corrosión se define como la gradual destrucción de metales por reacción electroquímica con su entorno.

Los principales gases corrosivos en salas eléctricas y de control son el H2S, HF, HCl, Cl2, SOx, NOx, O3, NH3, etc. Pequeñas cantidades de estos compuestos  (tan sólo unos ppbs) pueden generar atmósferas muy corrosivas. (ISA_Standard_71.0)

Otros factores, como la temperatura y la humedad,  han de mantenerse por debajo  unos niveles determinados para no favorecer el proceso de corrosión.

Una protección completa de la corrosión en una sala eléctrica en un ambiente corrosivo, sólo se consigue con la combinación de la presurización y la recirculación del aire de la sala.

La presurización positiva es la base para asegurar que el aire no controlado y no limpiado entre en el área protegida.

Adicionalmente se ha de tratar el aire recirculado para asegurar el control total contra la corrosión, para eliminar cualquier contaminante que pueda entrar accidentalmente en la sala o generarse allí mismo.

Bioconservacion dispone de una amplísima gama de medias para absorber los diferentes gases contaminantes  Estas medias son optimizados para tener altas eficiencias con tiempos de contacto bajos y tener equipos más pequeños y reducir cantidad de granulado

Además, Bioconservacion dispone de varios métodos para controlar la corrosión, desde cupones  que recogen la corrosión en un determinado tiempo, a medidores automáticos de la corrosión, que permiten a tiempo real tener la corrosión controlada dentro de una sala, e incluso análisis de vida remanente de los granulados para predecir su agotamiento y asegurar la protección de la corrosión en el laboratorio.

Bioconservacion ofrece diversas soluciones para prevenir  procesos de corrosión: